El envasado del futuro

El desarrollo de tecnologías que permitan la mejora de las condiciones de los productos es el gran objetivo de la industria del packaging alimentario.
Al tiempo, las demandas de los consumidores se fundamentan en una mayor sostenibilidad y el uso de materiales respetuosos con el medioambiente. Estos dos objetivos, en ocasiones opuestos, marcan el futuro del envase y embalaje alimentario.

El packaging alimentario en la sociedad actual

En las últimas décadas, el packaging para alimentación ha evolucionado con la incorporación de tecnologías que han permitido mejorar aspectos esenciales tanto para la industria como para el consumidor. Esta evolución tecnológica ha permitido la mejora de la calidad, el incremento de la vida útil de los alimentos y una mayor seguridad alimentaria. Como contraprestación, algunos de los materiales y métodos utilizados no son percibidos como sostenibles por algunos consumidores, que consideran que se utilizan en exceso en los puntos de venta y demandan el uso de otros materiales o, directamente, siempre que sea posible, prescindir de ellos.

La sostenibilidad

En muchas encuestas los consumidores manifiestan que estarían dispuestos a pagar más por productos sostenibles diseñados para ser reutilizados o reciclados.

Es solo un ejemplo de lo que parece un secreto a voces en la producción de alimentos y packaging alimentario a nivel mundial: los consumidores demandan productos sostenibles en envases sostenibles, elementos que se han convertido en una variable diferenciadora a la hora de decidirse por una marca u otra.

En este contexto, la industria alimentaria trata de adaptarse a estas demandas, si bien no siempre resulta sencillo, pues el uso de materiales biodegradables en el envasado requiere inversiones en I+D+i así como costes de producción elevados.

La nueva vida de los plásticos

Aunque forma parte de la rama de la sostenibilidad, lo tratamos de manera individual porque la utilización de los plásticos ha centrado la agenda en los últimos años y la seguirá centrando en el futuro.

El pasado 28 de febrero, el Ministerio de Hacienda anunció su intención de establecer un impuesto que grave los envases de plástico de un solo uso. Se pretende aminorar el número de unidades de estos productos que son puestas en el mercado y, por ende, reducir su consumo, de forma que se prevenga la generación de residuos plásticos, con la consiguiente reducción de los costes de gestión de residuos y, en especial de los que pudieran derivarse de su abandono en el medio ambiente.

El objetivo es que sirva también para alumbrar nuevos modelos de negocio y alentar una producción y consumo más sostenibles, priorizando los productos reutilizables y las prácticas correctas de fabricación, sin comprometer la seguridad alimentaria o las propiedades de los productos.

El cartón, en continuo crecimiento

El auge del comercio electrónico, que ha vivido su explosión durante el periodo de confinamiento por la pandemia de la Covid-19, ha motivado una creciente demanda de los envases de cartón, que son utilizados para el embalado de la gran mayoría de las compras por este medio, tanto de alimentos como de non food, debido a su mayor sostenibilidad y comodidad logística.

Los envases “vivos”

Fomentado por el sentimiento antiplástico y el deseo de encontrar soluciones más ecológicas para la eliminación de envases, los envases biodegradables y compostables están llegando al mercado en mayor número y con una mayor sofisticación.

Vínculo emocional

Los consumidores no solo quieren un producto. Quieren ser parte de una historia. Los estudios de neuromarketing han revelado que las personas se ven afectadas por las emociones, más que por la información, al tomar decisiones de compra.

El envasado juega un papel importante a la hora de apelar a las emociones del consumidor y es una de las tendencias en la actualidad en el sector.

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